Transcripción de una carta ajena y luego unas muy profundas reflexiones:
24 de enero de 1936
Querida Phyllys:
Intentaré responder a tu pregunta con la máxima sencillez que pueda. Esta es mi respuesta:
Los científicos creen que todo lo que ocurre, incluidos los asuntos humanos, se debe a las leyes de la naturaleza. Por tanto, un científico no se siente inclinado a creer que el curso de los acontecimientos pueda verse influido por una plegaria, es decir, por un deseo manifestado de manera sobrenatural.
Ahora bien, debemos reconocer que nuestro conocimiento actual de esas fuerzas es imperfecto, de manera que, en última instancia, la creencia en la existencia de un espíritu último se basa en algún tipo de fe. Tal creencia continúa siendo muy común, a pesar de los logros actuales de la ciencia.
Pero asimismo, todo el que desarrolla concienzudamente una investigación científica se convence de que existe cierto espíritu manifiesto en las leyes del universo, inmensamente superior al del hombre. En este sentido, el objetivo de la ciencia conduce a un especial sentimineto religioso que, sin duda, es bastante diferente de la religiosidad de alguien mas ingenuo.
Con un saludo cordial,
Albert Einstein
Ahora las profundísimas reflexiones de RBD - boy:
Yo digo, que bueno... a cada quien le toca vivir cosas distintas, ver cosas distintas y encontrarse con cosas distintas.
A que algún cuidador de cabras en Durango, se encontro con una de sus entenadas toda chupada, a que alguna monjita mientras rezaba y rezaba amasando el futuro pan y bebiendo sorbitos de rompope a escondidas fue protagonista de una epifanía mística, o que algun aventurero impactado en su infancia por las películas de Indiana Jones haya encontrado - cieeerrrtamente - en algún lejano bosque duendes y al menos un unicornio.
Seguramente ninguno le creería al otro que lo que vio es realmente cierto, como seguramente el lector de suuuuuuper blog tampoco lo creería.
Sin embargo creo que es posible.
Muy posible.
Finalmente creo que ya sea desde una cabañita o desde un cubículo del CERN, todos podemos darnos cuenta de esa luz que se cuela entre las rendijitas que hay por ahi.
Una luz jugetona que se las ingenia - según nuestros variados asegunes - , para que la podamos ver.
jueves, julio 10, 2008
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