sábado, mayo 12, 2012




No había dejado de sorprenderme. En ese juego de adivinar el color de la freska que mordias, siempre me salia el mismo color. Claro, podía cambiar de color, pero si ya me habían salido 5 verdes, era más probable que me saliera otra de un color distinto; pero seguían saliendo verdes.
Y más verdes. Y segúia mordriendo y mordiendo y más y más verdes. Toda la bosla llena de freskas verdes! Veía a los demás y veía como sacaban de sus respectivas bolsas, frescas de todos sabores, a veces acertaban, a veces se equivocaban, sonreían o se desilusionaban. Yo en cambio no salía de mi estupefacción. Fui a la tienda por otra. Abrí la bolsa con mucha curiosiad. La primera freska, verde. Bueno, eso no significa nada, la segunda... verde. Tampoco significaba nada. La tercera, verde. No puede ser. Verde, verde, verde, verde, verde verde! Me la acabé. Todas verdes, de nuevo. Comprar más. Dos bolsas más. Abrir la primera. Verde. Verde. Verde. Mordía y mordía. Empecé a morder frenéticamente. Mordía y escupía.

No puede ser.

La verdad es que sabía que si podía ser, aunque era muy poco, muy poco probable.

Compré 10 bolsas más y sucedió lo mismo. Miraba con incredulidad lo que pasaba con mis freskas. Miraba con incredulidad lo que sucedía con las de los demás.

Una cosa es ser necio, terco. Otra cosa es ser un obsesivo - compulsivo. Y yo era las 2 cosas. Y a mi me pasaba eso.

No quiero contar aquí cuántas frescas más mordí, Pero fueron muchas. Las bolsas se convirtieron en cajas, las cajas en embarques y los embarques en lotes completos. Luego compraba bolsas al azar en cualquier tienda que me encontrara al azar y sucedía lo mismo. Planificaba compras en una muestra aleatoria o diseñaba algoritmos de selección y seguía pasando lo mismo.

Los demás, claro, ya estaban en otras cosas. Tragando churrumais, embriagándose o no sé, todas esas cosas que uno hace cuando pasan los dias, las semanas, los meses, las estaciones... y los años.

Yo trataba de ser alguien normal, de hacer las cosas como los demás, de verme como los demás. Pero cómo podía hacerlo? Cómo podía viajar en metrobús o comer una torta o hablar por teléfono en esta "condición". Claro, eventualmente tenía que viajar en metrobús, comer una torta o hablar por teléfono.
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A veces era mi terquedad la que me impulsaba a seguir con aquello. Y recordaba ese verso de Sabines diciendo "...siempre el paso siguiente, el otro, el otro..."

A veces era la cosa esa obsesiva compulsiva la que algunos dias mandaba, otros no.

Después de todo esto, sonará ridiculo, pero yo sólo quería una freska de otro color. Y digo que puede sonar ridículo, porque ya era un asunto que iba mas allá de una freska. Tampoco quiero contar aquí todas esas consideraciones que hice acerca de su significado. Ustedes las imaginarán

Siempre quise dejarlo, pero no lo hice. Supongo que podría seguir así. Esto se vuelve parte de uno.

Dejé de hacer muchas cosas. Por ejemplo, dejé de medir el tiempo con relojes y calendarios

Han sucedido otras cosas también, más relevantes o más normales o más de cualquier otra cosa.

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Todo lo anterior es sólo un preámbulo para algo que a continuacíón quiero contar. Aunque lo de las frescas no es una metáfora mal lograda. Si fue verdad.

Veo hacia atrás en mi vida y casi no puedo creerlo. Pura insensatez absurda. Puedo decir que me arrepiento de casi todo lo que he hecho y dejado de hacer en la última mitad de mi vida, y de todo en los últimos 6 años.

 Ojalá alguien me hubiera dicho alguna vez que cosas extrañas suelen ocurrir.

Y que esto no es razón para abandonar la vida.

Una cosa tan sencilla de entender, como la resolución de algún problema, se revela de distintas formas, meditando, reflexionando, escuchando.

A mi se me reveló hace un mes, mientras compraba una bolsa de frescas. Alguien llegó y me puso una madriza. Sangre y todo y se fue corriendo. Así, sin razón.

Supongo que podría haber formas mas amables de hacerme entender, aunque con un necio como yo, quien sabe.

Al fin entendí que la culpa no es de las malditas frescas. Y ni siquiera de mis decisiones, sino de mi forma de decidir.

De las cosas que más me han dolido son los años perdidos. Pero quiero cambiar de vida. No quiero dejar de ser yo, al contrario, mas que nunca quiero ser yo mismo. Ni hacer cosas extraordinarias, pero hacer las que siempre he pretendido hacer.

Quiero cambiar, transformarme y recuperar mi vida.

 Va un mes.

Pero felizmente puedo decir que lo estoy haciendo.



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